Lo ví ese día en el parque, nos miramos. Su rostro angelical pasaba por mi cabeza una y otra vez. Miré cada parte de su cara, entonces él me seguía observando. Se acercó y su boca soltó un dulcísimo "Hola". Respondí yo también y comenzamos una charla. El diáfano día acompañó nuestro paseo por el lago. Nos detuvimos en el puente, la noche caía y las estrellas aparecieron. Sus animosos ojos me miraron, lo miré y nos besamos. En ese momento no podía describir el fulgor que sintió mi corazón, sus irresistibles labios me hacían sentir especial. Me despidió con un beso apasionado. Ahora estoy aquí, embriagada de amor, pensando en aquel plácido día. El amor llega, sin pensarlo y miles de hechizos son los que ocurren después. Nada espectral puede pasar, solo pensamos en AMOR.

(Este es un cuento que tuve que hacer para Lengua con unas palabras raras, espero que les guste!)